Después de varios intentos fallidos ( resfriados, bronquitis, ausencia de los padrinos...) por fin fijamos la fecha para el 24 de noviembre y con cuatro meses y medio bautizamos a las chiquitinas.
Decidimos hacer algo diferente, así que hicimos un almuerzo íntimo sólo para padres y padrinos y posteriormente invitamos a los amigos a una merienda con café y copas en nuestro restaurante preferido.
Ellas se portaron genial, y es que tengo que confesar que las peques están cambiando, para mejor... Aunque las noches siguen siendo duras, han empezado a dormir de día, y lo mejor.... Ya no lloran tanto!!!