Por las mañanas bajábamos a la playa, mucho más ligeros porque las gemelas ya van andando, así que nada de carrito y manos libres para portear cosas. A los tres les encanta la playa, estarían todo el día en el agua jugando, haciendo castillos, bueno, más bien destruyéndolos jajajaja!
Los padrinos de Gonzalo le han regalaron una barquita y han disfrutado de lo lindo con los paseos en barco juntó a sus amiguitos.
Descubrimos una terraza de verano donde desayunar y tomar café muy especial, con un parquecito vayado para los peques repleto de juguetes y atracciones y allí hemos pasado gran parte de nuestro tiempo.
Nosotros hemos podido darnos alguna que otra escapadita, ya que los súper abuelos se quedaban de canguro. Como el día que nos fuimos a Sevilla a celebrar nuestro aniversario o la noche que pudimos salir con nuestros amigos en la playa.
Ha sido un verano precioso, diferente, inolvidable, en el que hemos saboreado cada minuto con nuestra pequeña trupe. Un verano para el recuerdo.











