Nuestro primer viaje al extranjero ha sido a Lisboa. El balance ha sido positivo, aunque ciertamente agotador.
En primer lugar, y aunque otros blogs recomienden esta ciudad como un buen destino para viajar con los peques, mi experiencia os dice que Lisboa no es una ciudad para ir con niños pequeños. Bueno, rectifico, Lisboa no es una ciudad para ir con TRES niños pequeños... Quizá deberíamos haber elegido otro destino que nos resultase más cómodo, pero elegimos este por cercanía.
Las calles del centro de Lisboa son estrechas, con imponentes cuestas y empedrado difícil para las ruedas del carro. Lo recomendable, para ir con dos niños es llevar una mochila y a lo sumo un carro, pero a nosotros, como de costumbre, no nos salen las cuentas ( dos adultos para tres niños).
Dejando a un lado este pequeño inconveniente, hemos pasado unos días muy buenos y divertidos.
El hotel elegido fue Magdalena Hermitage, situado justo al lado del centro de Lisboa, en la plaza del comercio, muy bien decorado, cómodo y con un personal encomiable.
En primer lugar, y aunque otros blogs recomienden esta ciudad como un buen destino para viajar con los peques, mi experiencia os dice que Lisboa no es una ciudad para ir con niños pequeños. Bueno, rectifico, Lisboa no es una ciudad para ir con TRES niños pequeños... Quizá deberíamos haber elegido otro destino que nos resultase más cómodo, pero elegimos este por cercanía.
Las calles del centro de Lisboa son estrechas, con imponentes cuestas y empedrado difícil para las ruedas del carro. Lo recomendable, para ir con dos niños es llevar una mochila y a lo sumo un carro, pero a nosotros, como de costumbre, no nos salen las cuentas ( dos adultos para tres niños).
Dejando a un lado este pequeño inconveniente, hemos pasado unos días muy buenos y divertidos.
El hotel elegido fue Magdalena Hermitage, situado justo al lado del centro de Lisboa, en la plaza del comercio, muy bien decorado, cómodo y con un personal encomiable.
Como viajamos en nuestro coche, todo ha sido más cómodo, y pudimos visitar ciudades como Cascáis y Sintra. ( esta última de nuevo complicada para los carros).
Si tuviera que elegir un restaurante para almorzar o cenar, sin duda seria el Maria Catita, ubicado en pleno centro y donde no te miran raro por ir a comer con tres niños pequeños y el despliegue que ello supone. Además, si decidís cenar en el apartamento ( como hicimos nosotros todas las noches), te preparan la comida para llevar a domicilio. El precio es bueno y la calidad excelente.
Visitamos el Monasterio de los Jeronimos y los alrededores de la Torre de Belem, subimos a Alfama, y lo más recomendable de todo, cogimos un TUC TUC, unas moto vespas ( semi carros ) que te permiten realizar un paseo por Lisboa durante 1-2 horas sin tener que romperte los gemelos. El único inconveniente: el precio, pero se puede negociar. Te pueden pedir hasta 60€ / hora.
Gracias a estos simpáticos transportes pudimos visitar el Chiado, la Baixa... Y demás barrios lisboetas.
Debo reconocer que me fascinó Lisboa, con su aire decadente y vintage, con sus fachadas de azulejos y sus puertas de colores, sus escalinatas, sus tiendas, incluso su gente... Me hubiera encantado poder adentrarme en sus callejones con quiebros inesperados, montarme en el tranvía 28, y cenar escuchando un buen fado... Pero es tiempo de crianza y hemos preferido hacer participes por primera vez a nuestros hijos en un viaje.
Ya habrá tiempo para todo no??














