Julia pesó 3,066kg y Carla 2,630kg. No necesitaron de incubadora y todo, gracias a dios salió bien...
Yo he estado bastante afectada tanto físicamente como psicológicamente, pero estoy segura de que en unos días todo se habrá olvidado... Prometo contar todo lo sucedido cuando esté preparada para ello.
Ahora, una vez en casa, esto es de locos... Gonzalo no está llevando demasiado bien nuestro regreso, sobre todo el mío... Sólo quiere estar con su padre... Y conmigo, ni lo más mínimo...Imagino, que será debido a mi mes de ausencia. Para colmo, desde que llegamos ha pasado por una conjuntivitis, fiebre intermitente, diarreas y por último la muela... Siento que todo esto me está superando con creces, y, consciente de mi revuelo hormonal, sólo hago repetirme que todo esto pasará pronto.
Las niñas van muy bien, agarraron pronto el pecho, y casi en contra de mi voluntad, les fui metiendo una ayuda de bibi, ya que su glucosa era muy baja. Para mi, el momento del bibi, es una pequeña liberación, quien se lo iba a decir, a la talibana de la lactancia materna!! Pero, no puedo con todo, mi debilidad tras la cesárea, las continuas demandas de las dos, a veces al mismo ritmo, otras a tiempos diferentes, y para colmo Gonzalo y sus llanteras...
Para ser gemelas, no se parecen tanto, pensamos que esto se debe a la diferencia de peso, pero por ahora, las vemos muy diferentes.
Espero poder retomar pronto esta labor que tanto me entusiasmaba, y pronto estar con vosotros, contando las peripecias de esta mamá de familia numerosa a punto de volverse loca.
Un fuerte abrazó a todas aquellas personas que me habéis transmitido vuestro ánimo, vuestras fuerzas, en forma de comentarios.
