lunes, 29 de octubre de 2012

Mi experiencia con la lactancia


Durante las clases de educación maternal comencé a plantearme la importancia de la lactancia, pero como ya he comentado en alguna ocasión, cuando entré de lleno en este tema fue con el libro del Dr. Carlos González.

Hasta ese momento desconocía que la OMS recomienda lactancia exclusiva hasta los seis meses y posteriormente hasta los dos años.

Innumerables son las ventajas de dar el pecho, pues los beneficios sobre el bebe (además del potente vínculo que se ceñía sobre el hijo y su madre) , también es estupendo para la madre.

Entonces lo que no podía entender es porqué no todo el mundo daba el pecho. Esta pregunta me la pude responder yo solita cuando nació mi hijo.

Unos minutos después de nacer pedí a la matrona ponérmelo en lo alto e intentar darle el pecho. El agarró bien y allí permaneció echadito sobre mi durante las dos horas y medía que estuvimos en paritorio.

Me preocupaba (imagino que como a cualquier madre primeriza) que no estuviera extrayendo nada, así que se lo comenté a las enfermeras que con importantes puńados me demostraron que tenía leche y me dejaron algún que otro moratón.

La subida de la leche, me pilló al tercer día, en casa en la ducha , un temblor que nunca antes había experimentado me hizo tiritar hasta el punto que quería llamar a mi madre y mi marido y no me salía ni la voz. Seguidamente noté el pecho como una piedra y ardiendo. Sabía perfectamente que era la subida sobre la que tanto había leído.

El problema vino en los días que se sucedieron. El bebé mamaba muy muy despacito y agarraba sólo el pezón. De forma que el dolor era insoportable. Leía y releía que el dolor se debía a la mala posición, y haciendo malabares con el pequeño no conseguía paliar el sufrimiento.
Fueron días muy duros con sentimientos encontrados. Por un lado felicísima por el nacimiento de mi hijo pero por otro lado me sentía frustrada porque el momento de darle el pecho era una pesadilla.

Acudí en varias ocasiones a mi matrona desesperada y pidiendo ayuda, pero el tema era complicado porque era el bebé el que agarraba solo el pezón. Mi hijo iba cogiendo peso sin problemas, de esta forma lo único preocupante era mi dolor. Compré todas las cremas existentes en la farmacia pero el daño persistía.
Desesperada me puse en contacto con grupos de apoyo a la lactancia. Pero el problema era mío (bueno del agarre del bebe) y por tanto tenía que solucionarlo yo.

Tras valorarlo pausadamente, decidí aguantar hasta los 20 días, y aunque el dolor persistía se iba haciendo más soportable, así que me propuse prolongarlo hasta la cuarentena, y poco a poco el peque aprendió a agarrarse, a succionar con más rapidez y por lo tanto a minimizar mi dolor.

Una vez pasados estos malos momentos, todo fue sobre ruedas, cada vez mejor, hasta el punto que es uno de los momentos preferidos del día tanto para él como para mí.

Con todo esto, quiero animar a todas aquellas mamás que quieran dar el pecho, que les puede ir muy bien y a la primera, o de lo contrario pasarles como a mí, pero si es de esta forma, que persistan, con paciencia, que pidan ayuda a otras madres, a las matronas, que lo intenten todo antes de tirar la toalla, porque todo ese esfuerzo, puedo asegurarles que al final merece la pena con creces.

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