Después de tres días y tres noches con una jaqueca taladradora, he amanecido por fin despejada, y menos mal porque tenía cita en la peluquera y no se como habría podido aguantar los tirones con semejante dolorcito.
Tras el almuerzo, hemos aprovechado el solecito para ir al parque, el peque se vuelve loco con tantos niños, ahora quiere estar todo el rato de pie, gateando o sentado en el suelo. Hasta ahora su ropita al lavarla estaba casi limpia, pero ahora la lavadora esta bien justificada, se pasa el día arrastrándose y los leotardos van casi negros.
Papi ha encontrado a sus alumnos del cole y en plena calle han montado un partido de fútbol. Luego hemos ido a merendar a mi cafetería preferida y de vuelta a casita!
Feliz fin de semana!





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