miércoles, 10 de abril de 2013

Mi remanso de paz...

Hace unos años, cuando nuestra situación era algo diferente, decidimos, después de mucho valorarlo, comprarnos una pequeña casita en la playa.

Mi pequeña joyita, enclavada en pleno campo de golf, entre pinares y zonas verdes donde poder pasear hasta perdernos... Y sobre todo cerquita del mar, ese océano Atlántico cuya inmensidad me da la vida. Es mi remanso de paz, donde he pasado horas tumbada en la hamaca leyendo, pensando o simplemente descansando. Donde me relajo y me siento tranquila, confortable...

Solíamos irnos todos los fines de semanas, puentes y vacaciones. Pero ahora la cosa ha cambiado mucho, a penas podemos ir... este verano, además, será distinto y quizá tengamos que vernos en la obligación de alquilarla... Y aunque espero que no... Incluso venderla...

Mientras tanto, me queda el recuerdo del olor a sal y la suave brisa fresca del verano.















3 comentarios:

  1. Que preciosidad de casa, y de urbanizacion!!
    Bueno, seguro que la situacion vuelve a cambiar para que la podais aprovechar...y sino, que te quiten lo bailao, no??
    Un besazo
    Eva

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  2. pero piensa en todo lo q la has disfrutado.
    y cuando pasen unos años, si no la vendes, disfrutarán los 3 pitufos con sus flotadores y cubitos en la playa o en la piscina.

    eso sí, de sentarte a leer nada jejejeje, pero lo pasarás igualmente bien.

    besos

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